Y ahi aparecí yo, un mandril

El presidente acentuó sus rasgos más autocráticos. Pero hay un punto donde los agravios se vuelven un poco graciosos. Un viaje entre lo sublime y lo ridículo. Leer más

El presidente acentuó sus rasgos más autocráticos. Pero hay un punto donde los agravios se vuelven un poco graciosos. Un viaje entre lo sublime y lo ridículo. Leer más